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Edición 2944 - Viernes 21 de Noviembre de 2008
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En 1962, el ganador del premio Nobel, sir Burnet, pronosticó para mediados del siglo XX "la virtual eliminación de la enfermedad infecciosa como un factor significativo de la vida social". En la década del 70, gracias al éxito obtenido con los antibióticos en el tratamiento de las infecciones, muchos otros investigadores dijeron que se estaba muy cerca de controlar las enfermedades infecciosas. Sin embargo, a comienzos de 1981 hizo su aparición el VIH, virus que causa el SIDA, y conmocionó al mundo. Desde entonces, aproximadamente 40.000.000 de personas se infectaron y 10.000.000 ya murieron por esta enfermedad.

Actualmente, las infecciones son la principal causa de muerte en los niños, y en los adultos ocupan el tercer lugar. En los últimos 25 años, han aparecido nuevos microorganismos causantes de enfermedad y otras infecciones han resurgido: tuberculosis, dengue, cólera, fiebre amarilla, difteria y peste bubónica. Dentro de las nuevas enfermedades se encuentran la enfermedad de Lyme y la de los legionarios, las neumonías severas por Hantavirus, y el VIH. Incluso se ha descubierto la participación de agentes microbianos en enfermedades en las que no se sospechaba un origen infeccioso, como el Helicobacter pylori en la úlcera péptica y la Chlamydia en la aterosclerosis. Aún hoy, la malaria afecta a 300.000.000 de personas y mata a más de 3.000.000 anualmente.

Aunque contamos con enormes ventajas con respecto al pasado que facilitan el diagnóstico y el tratamiento, estamos todavía muy lejos de gobernar el mundo de los microbios. Las circunstancias propias de nuestra época, que incluyen el incremento sostenido de la población, las rápidas migraciones humanas, y la creciente resistencia de muchos microorganismos a los antibióticos, sugieren que nuevas epidemias se producirán y que, de lo que aprendamos hoy, dependerá el futuro de las mismas.

Sabemos que las mejoras sanitarias y el descubrimiento de nuevos antimicrobianos y vacunas no podrán eliminar completamente a los agentes infecciosos. Ellos nos acompañarán, con distintas caras y nombres, mientras exista la humanidad. Debemos mantenernos alerta frente al permanente desafío de conocer las enfermedades infecciosas y sus cambios, para ser capaces de prevenirlas. Esa es nuestra misión.

 


 


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