|
En
1962, el ganador del premio Nobel, sir Burnet, pronosticó
para mediados del siglo XX "la virtual eliminación
de la enfermedad infecciosa como un factor significativo
de la vida social". En la década del 70, gracias
al éxito obtenido con los antibióticos en
el tratamiento de las infecciones, muchos otros investigadores
dijeron que se estaba muy cerca de controlar las enfermedades
infecciosas. Sin embargo, a comienzos de 1981 hizo su aparición
el VIH, virus que causa el SIDA, y conmocionó al
mundo. Desde entonces, aproximadamente 40.000.000 de personas
se infectaron y 10.000.000 ya murieron por esta enfermedad.
Actualmente,
las infecciones son la principal causa de muerte en los
niños, y en los adultos ocupan el tercer lugar. En
los últimos 25 años, han aparecido nuevos
microorganismos causantes de enfermedad y otras infecciones
han resurgido: tuberculosis, dengue, cólera, fiebre
amarilla, difteria y peste bubónica. Dentro de las
nuevas enfermedades se encuentran la enfermedad de Lyme
y la de los legionarios, las neumonías severas por
Hantavirus, y el VIH. Incluso se ha descubierto la participación
de agentes microbianos en enfermedades en las que no se
sospechaba un origen infeccioso, como el Helicobacter pylori
en la úlcera péptica y la Chlamydia en la
aterosclerosis. Aún hoy, la malaria afecta a 300.000.000
de personas y mata a más de 3.000.000 anualmente.
Aunque
contamos con enormes ventajas con respecto al pasado que
facilitan el diagnóstico y el tratamiento, estamos
todavía muy lejos de gobernar el mundo de los microbios.
Las circunstancias propias de nuestra época, que
incluyen el incremento sostenido de la población,
las rápidas migraciones humanas, y la creciente resistencia
de muchos microorganismos a los antibióticos, sugieren
que nuevas epidemias se producirán y que, de lo que
aprendamos hoy, dependerá el futuro de las mismas.
Sabemos
que las mejoras sanitarias y el descubrimiento de nuevos
antimicrobianos y vacunas no podrán eliminar completamente
a los agentes infecciosos. Ellos nos acompañarán,
con distintas caras y nombres, mientras exista la humanidad.
Debemos mantenernos alerta frente al permanente desafío
de conocer las enfermedades infecciosas y sus cambios, para
ser capaces de prevenirlas. Esa es nuestra misión.
|