Se
llamaba Félix Lope de Vega y Carpio, pero lo llamaron "el
Fénix de los ingenios" y "Monstruo de la naturaleza" por
su inmensa fecundidad creativa en la que dejó impresa la
huella de su genio. Se declaraba autor de 1500 comedías,
su biógrafo le atribuye 1800 comedias y 400 autos sacramentales,
pero es posible que fueran algunas menos, de las que se
conservan apenas 470, eso sólo correspondería a la producción
de toda una vida de unos 50 -o tal vez 200- dramaturgos.
Y eso fue sólo una parte de su escritura, porque supo lucirse
en todos los géneros y brillar en la poesía, donde fue el
iniciador del romancero nuevo. Para que esta producción
fuese aún más sorprendente llevó una vida azarosa y aventurera.
Fue soldado, expedicionario, asistente de diplomáticos,
celestino de sus protectores, un desaforado en sus correrías
erótico pasionales, que le dieron tema para centenares de
sonetos. Eligió para apaciguar sus últimos días hacerse
sacerdote.
"La dragontea" (1598), "El Isidro" (1599),
"La hermosura de Angélica" (1602), "Romancero general" (1606),
"Rimas sacras" (1614), "La Circe" (1624), "La rosa blanca"
(1624), "La gatomaquia" (1634), "La dama boba" (1613), "El
perro del hortelano" (1612), "Fuenteovejuna" (1614), etcétera.