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Edición 2944 - Viernes 21 de Noviembre de 2008
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Noviembre de 2001
 

DOS MESES DE GUERRA CONTRA EL TERRORISMO

BAJO LA CONMOCIÓN

"UN MONOPOLIO EN EL AREA CULTURAL ES UNA PESADILLA PARA SU PAÍS"

EL OCASO DEL LECTOR

 

 

 

 

Dos meses de guerra contra el terrorismo

Escribe Rosendo Fraga

Al promediar el mes de noviembre, la campaña de los Estados Unidos y sus aliados contra la red terrorista de Bin Laden muestra la profunda complejidad del conflicto: las fuerzas aliadas han entrado en Kabul, obteniendo una clara victoria militar contra los talibanes, pero simultáneamente la caída del avión de American Airlines en Nueva York -haya sido accidente o atentado- muestra que no resulta fácil enfrentar el terrorismo suicida combinado con el uso de las altas tecnologías.

La imagen de los combatientes afganos -de uno y otro bando- trasladándose a caballo a comienzos del siglo XXI, en una guerra en la cual el terrorismo puede utilizar bombas nucleares de bolsillo o ántrax, muestra la complejidad del conflicto que se está desarrollando, en el cual se combinan usos y creencias de la Edad Media con las tecnologías más modernas.

La guerra contra el terrorismo llevará mucho tiempo, y la clave será la inteligencia. Pero mientras tanto, los Estados Unidos y sus aliados pueden mostrar que han logrado el objetivo fijado a fines de setiembre: o los talibanes entregaban a Bin Laden o perdían el poder.

La contienda interna entre los bandos afganos continuará en las montañas, como viene sucediendo desde hace mucho tiempo, y la coalición antitalibán tendrá muchas dificultades para articular un gobierno, pero la retaliación por los atentados del 11 de setiembre ha tenido un comienzo.

La campaña contra el régimen talibán, que es el primer paso de una larga guerra, ha ido acompañada de una ampliación de la alianza antiterrorista en términos militares.

Desde el inicio, fue británico-norteamericana. El 25 de octubre entraron en operaciones aviones espías franceses. Al día siguiente, el primer ministro británico anunció que sumaría a sus comandos 600 infantes de marina, como avanzada de una fuerza mayor que incluiría buques y aviones de combate. Dos días después, Japón anunció que sus aviones y barcos se incorporaban a la campaña para misiones logísticas en apoyo de la alianza anglo-americana, sumándose así a una guerra por primera vez desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

El 1 de noviembre, Turquía -el único miembro musulmán de la OTAN- anunció la creación de una unidad especial de 90 hombres para combatir el terrorismo, apoyar las operaciones comunitarias y entrenar a las fuerzas antitalibanes de Afganistán. Cabe destacar que 80% de la opinión pública turca se opone a la intervención de su país en esta campaña. Tres días después, el ministro de Defensa de Italia anunció la participación de su país con efectivos terrestres, navales y aéreos en la operación Libertad Duradera, que se integrarán a la coalición aliada que actúa en Afganistán. El 7 de noviembre, el Congreso italiano autorizó el envío de 2.700 hombres.
A su vez el 6 de noviembre, Alemania anunció que se prepara para enviar 3.900 hombres para apoyar las operaciones militares contra el terrorismo, aunque por ahora sin participar en acciones ofensivas. Se trata del mayor despliegue militar alemán desde la Segunda Guerra Mundial. Tres días más tarde, el primer ministro de la India, Bihari Wajpayee, sostuvo que su país apoyará a Washington para derrotar el terrorismo «donde quiera que exista y como quiera que se llame».

Seguidamente, el 10 de este mes, el mismo día que partieron los primeros tres buques japoneses desde la base de la isla Diego García, el premier holandés Wim Kok anunció que 1.200 hombres de sus fuerzas armadas se incorporarán a la coalición antiterrorista, para participar en «operaciones de combate».
Ese mismo día, se hizo público en Rusia que se está desarrollando una campaña para reclutar ex combatientes y veteranos de la lucha en Afganistán, los que actuarán como mercenarios, sin apoyo oficial, pero con el «dejar hacer» por parte de Moscú. Simultáneamente, el presidente de Tayikistán, Emomali Rakhmonov, declaró que su país está dispuesto a conceder una o más bases a los Estados Unidos para sus operaciones sobre Afganistán.

En lo que hace a Washington, el 7 de noviembre decidió otorgar un rol más activo a sus aliados en la campaña. Al día siguiente, Bush y Blair renovaron públicamente su confianza en la victoria, a la vez que el segundo dijo que para alcanzar el triunfo final será necesaria una acción terrestre. En su discurso ante la Asamblea de las Naciones Unidas, el presidente norteamericano reiteró la necesidad de contar con una sólida coalición internacional para vencer al terrorismo.

En este marco, ningún país de América latina ha anunciado su participación en la campaña. Hasta ahora, los requerimientos de los Estados Unidos para la región están centrados en lograr que los países del Mercosur tengan una política de seguridad más activa en la Triple Frontera y que Colombia y los países andinos impidan que el narcoterrorismo se transforme en aliado de las redes de Bin Laden.
Sólo la Argentina, en la Asamblea de las Naciones Unidas, anunció su disposición a enviar tropas de paz, si éstas fueran requeridas en una etapa posterior de la campaña.

En conclusión:
a) A dos meses del inicio del conflicto contra el terrorismo, los Estados Unidos y sus aliados están mostrando la capacidad militar de derrocar al régimen talibán de Kabul.

b) Pero la caída del avión de American Airlines en New York, sea atentado o accidente, muestra la gran vulnerabilidad que se tiene frente al accionar terrorista.

c) La campaña contra los talibanes se ha ido transformando durante el último mes en una operación militar multilateral, como fue el conflicto del Golfo.

d) El hecho de que la campaña en Afganistán sea la mayor acción militar que realizan tanto Japón como Alemania desde la Segunda Guerra Mundial es una evidencia de la significación que está adquiriendo la dimensión multinacional del conflicto.

e) Ningún país de América latina ha anunciado su participación, y los requerimientos de Washington hacia la región hasta ahora están centrados en lograr la cooperación para evitar el accionar en la región de las redes de Bin Laden.






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