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Romeo y Julieta viven en Israel

Ingenioso texto trata de convencer al diablo

Romeo y Julieta viven en Israel

Jerusalén - Romeo y Julieta no tienen forzosamente que ser oriundos de Verona. Durante los últimos treinta días, el director de cine italiano Roberto Faenza («Forza, Italia!») trabajó en Israel y en los territorios ocupados, haciendo las tomas en exteriores de una película a la que llamará «El amante perdido», basada en «El amante», la novela del renombrado escritor israelí A.B. Yehoshua, que fue traducida al español hace ya muchos años.
El film habla de las relaciones entre árabes e israelíes en el trabajo, en la amistad, en la pasión y el amor, además de tratar las relaciones entre religión y secularismo en la tierra de las tres religiones monoteístas. En el centro del argumento, una familia israelí: Adam, Asya y su hija Dafy, un judío francés, Gabriel, y un joven palestino, Naim y la historia de amor entre ellos.
«Salgo de un mes de filmaciones que fue para mí una riquísima experiencia que me enseñó acerca de las diferencias entre israelíes y árabes, pero también de las diferencias entre ellos mismos», dijo Faenza en un encuentro con la prensa aquí en Jerusalén. Yehoshua escribió ésta, que fue su primera novela, en los años setenta, pero Faenza la adaptó a la actual realidad israelí-palestina.
«Ya al escribirla, no podía ver a la sociedad israelí como algo homogéneo. Hay seis personajes y no hay un héroe. El único héroe es el aire que queda atrapado entre los personajes», dice A.B. Yehoshua. Durante el rodaje del film, el equipo conjunto de europeos, israelíes y palestinos tuvo que enfrentar realidades cruciales de esta tierra: de los paisajes mediterráneos de Jaffa a las colinas desérticas de Judea, de empobrecidas aldeas árabes a la modernidad de Tel Aviv y la complejidad de Jerusalén, del hogar de una familia de clase media israelí al de campesinos árabes, de las mezquitas a las escuelas talmúdicas. Una experiencia compleja y difícil, durante la cual la película se confrontó apasionadamente con su propio tema, dentro y fuera del set.
El film de Faenza traerá a la pantalla grande un importante mensaje de diálogo. Pero, a pesar del trabajo en conjunto, Faenza y Yehoshua se mostraron en desacuerdo en algunos de los temas de fondo que son el material de esta película. Faenza dijo no creer en fronteras y en que un director de cine tenga otra tierra más que la pantalla, mientras que para el escritor israelí es todo lo contrario: «Yo creo en la identidad nacional -dijo Yehoshua-, que es idioma y cultura. Sin eso, estamos todos en Internet o en la CNN, hablando un medio inglés con gente que no conocemos».
Consultado por este diario sobre si el libro era más fuerte que el film o no, Yehoshua respondió que «Los libros se basan en la imaginación, y a los films no les queda esa imaginación, están basados en los libros».
El director de fotografía es el español José Luis Alcaine, el preferido de Carlos Saura y Pedro Almodóvar: «La luz es muy intensa pero es mediterránea, como la de España en verano. El clima seco y la falta de lluvias hacen una luz bastante contrastada pero a la vez polvorienta, y el polvo reemplaza en algo a la humedad», dijo Alcaine, al culminar un mes de rodaje en Medio Oriente.