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Italia va al Oscar 99
con el film favorito

Romeo y Julieta viven en
Israel

Ingenioso texto trata
de convencer al diablo

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Romeo y Julieta
viven en Israel
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Jerusalén - Romeo
y Julieta no tienen forzosamente que ser
oriundos de Verona. Durante los últimos treinta
días, el director de cine italiano Roberto
Faenza («Forza, Italia!») trabajó en Israel y
en los territorios ocupados, haciendo las tomas
en exteriores de una película a la que llamará
«El amante perdido», basada en «El amante»,
la novela del renombrado escritor israelí A.B.
Yehoshua, que fue traducida al español hace ya
muchos años.
El film habla de las relaciones entre árabes e
israelíes en el trabajo, en la amistad, en la
pasión y el amor, además de tratar las
relaciones entre religión y secularismo en la
tierra de las tres religiones monoteístas. En el
centro del argumento, una familia israelí: Adam,
Asya y su hija Dafy, un judío francés, Gabriel,
y un joven palestino, Naim y la historia de amor
entre ellos.
«Salgo de un mes de filmaciones que fue para mí
una riquísima experiencia que me enseñó acerca
de las diferencias entre israelíes y árabes,
pero también de las diferencias entre ellos
mismos», dijo Faenza en un encuentro con la
prensa aquí en Jerusalén. Yehoshua escribió
ésta, que fue su primera novela, en los años
setenta, pero Faenza la adaptó a la actual
realidad israelí-palestina.
«Ya al escribirla, no podía ver a la sociedad
israelí como algo homogéneo. Hay seis
personajes y no hay un héroe. El único héroe
es el aire que queda atrapado entre los
personajes», dice A.B. Yehoshua. Durante el
rodaje del film, el equipo conjunto de europeos,
israelíes y palestinos tuvo que enfrentar
realidades cruciales de esta tierra: de los
paisajes mediterráneos de Jaffa a las colinas
desérticas de Judea, de empobrecidas aldeas
árabes a la modernidad de Tel Aviv y la
complejidad de Jerusalén, del hogar de una
familia de clase media israelí al de campesinos
árabes, de las mezquitas a las escuelas
talmúdicas. Una experiencia compleja y difícil,
durante la cual la película se confrontó
apasionadamente con su propio tema, dentro y
fuera del set.
El film de Faenza traerá a la pantalla grande un
importante mensaje de diálogo. Pero, a pesar del
trabajo en conjunto, Faenza y Yehoshua se
mostraron en desacuerdo en algunos de los temas
de fondo que son el material de esta película.
Faenza dijo no creer en fronteras y en que un
director de cine tenga otra tierra más que la
pantalla, mientras que para el escritor israelí
es todo lo contrario: «Yo creo en la identidad
nacional -dijo Yehoshua-, que es idioma y
cultura. Sin eso, estamos todos en Internet o en
la CNN, hablando un medio inglés con gente que
no conocemos».
Consultado por este diario sobre si el libro era
más fuerte que el film o no, Yehoshua respondió
que «Los libros se basan en la imaginación, y a
los films no les queda esa imaginación, están
basados en los libros».
El director de fotografía es el español José
Luis Alcaine, el preferido de Carlos Saura y
Pedro Almodóvar: «La luz es muy intensa pero es
mediterránea, como la de España en verano. El
clima seco y la falta de lluvias hacen una luz
bastante contrastada pero a la vez polvorienta, y
el polvo reemplaza en algo a la humedad», dijo
Alcaine, al culminar un mes de rodaje en Medio
Oriente. |
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