«Al hacerse la ley de
coparticipación federal, debe crearse un
mecanismo de control de la administración
presupuestaria, porque el déficit de las
provincias, incluso el de los municipios, afecta
a la deuda general de la Nación.» Así se
expresó ayer Fernando de la Rúa al
arribar a San Miguel de Tucumán para asistir a
los festejos del 9 de Julio. La definición del
Presidente acerca de la futura ley de
coparticipación federal intenta poner límites
al déficit fiscal de las provincias y
municipios, en un nuevo sistema de reparto de
impuestos.La
asistencia de la Nación a las provincias
dependerá fundamentalmente del celo que se ponga
no sólo en el gasto público sino también en
los recursos fiscales. De la Rúa
anticipó que el acuerdo de asistencia financiera
por el 2001 para Tucumán, firmado ayer se hizo
en base al «orden en las cuentas para que no
se las pasemos luego al pueblo».
Compromiso
El Presidente
participó ayer al mediodía del tedéum, en la
catedral de San Miguel de Tucumán, en
celebración del 184º aniversario de la
Independencia.
El jefe de Estado
arribó en horas de la mañana a la ciudad
capital de la provincia norteña, proclamada como
Capital de la República todos los 8 y 9 de julio
por decreto dictado en 1991, donde fue recibido
por el gobernador Julio Miranda. El
Presidente se comprometió a estar todos los 9 de
julio en San Miguel de Tucumán.
Ambos mandatarios
arribaron al templo a las 12.30, donde el vicario
general, monseñor José Melitón Chávez,
en reemplazo del arzobispo de Tucumán, Héctor
Villalba, de visita en el Vaticano, presidió
el oficio religioso.
El prelado
exhortó en su homilía a «optar
valientemente por el más pequeño, por el más
débil. Todos los hombres deben ser el horizonte
permanente de nuestro obrar en sociedad»,
dijo.
Al término del
oficio, De la Rúa, acompañado por la
primera dama, Inés Pertiné, Miranda
y la comitiva de ministros con que arribó a la
provincia, se dirigieron a la histórica Casa de
Tucumán, donde se celebró un acto de homenaje a
los próceres de 1816, con la colocación de
ofrendas florales y toque de silencio.
Admiración
«Los hombres
de 1816, con gran coraje, lograron declarar la
independencia de España. Admiremos a esos
hombres y con la misma fuerza tengamos fe de que
vamos salir adelante», afirmó De la Rúa
en contacto con la prensa al llegar al aeropuerto
Benjamín Matienzo, donde arribó a bordo del
avión presidencial Tango 01.
Al término del
oficio religioso De la Rúa presidió un
desfile cívico-militar realizado sobre la
avenida De los Próceres.
En el palco
levantado allí lo acompañaron Miranda,
su esposa, el titular de la Corte Suprema de
Justicia de la Nación, Julio Nazareno;
los ministros Nicolás Gallo y Héctor
Lombardo; el gobernador de Jujuy, Eduardo
Fellner; la interventora en el PAMI, Cecilia
Felgueras, y los jefes de la Policía
Federal, Rubén Santos, y de la
Gendarmería Nacional, Hugo Miranda.
Bajo una intensa
lluvia y con las bandas del Liceo Militar General
Gregorio Aráoz de Lamadrid y del Regimiento 5 de
Artillería Colorados del Monte, hubo un desfile
donde predominaron los civiles. Veteranos de
Malvinas locales y llegados desde otras
provincias, lo mismo que agrupaciones
tradicionalistas montadas de Tucumán, Salta y
Jujuy.
Al término del
desfile De la Rúa y Miranda, junto al resto de
la comitiva presidencial, almorzaron en el Grand
Hotel.
El Tango 01 y sus
pasajeros estuvieron de regreso después de las
18 en el Aeroparque Metropolitano.