Los senadores del PJ cumplirán este
miércoles con una de las principales demandas
que les planteó Fernando de la Rúa e
incorporarán al senador aliancista por San Juan,
Juan Carlos Loza. Mientras Jorge Yoma
apura la redacción del dictamen, Augusto
Alasino ya acordó con Raúl Galván
votar el diploma del reemplazante de Alfredo
Avelin lo antes posible.Loza quedó olvidado
en la Comisión de Asuntos Constitucionales, a
pesar de que peronistas y aliancistas sanjuaninos
limaron asperezas y convinieron respetar la
herencia de Avelin. La demora en la
designación de Loza suscitó una agria
pelea, inmediatamente superada, entre Yoma
y Alasino. El jefe del bloque le reprochó
al riojano haber «cajoneado» el expediente.
Después del choque entre ambos y la cita con el
presidente en la Casa Rosada, se levantaron las
barreras que impedían el acceso de Loza.
Si bien no queda
claro qué obtendrán a cambio los opositores, ya
hubo un gesto de buena voluntad por parte de la
Alianza, que -por intermedio de Carlos Chacho
Alvarez- concedió a cada senador la
supervisión del personal transitorio, en lugar
de someterlo al control directo de la secretaría
administrativa de la Cámara alta. De esta forma,
el plantel político quedará exceptuado de
marcar tarjeta o de rendir cuentas de la función
laboral que desempeña.
No será el único
movimiento en el banco de suplentes. El tucumano Pablo
Walter, de Fuerza Republicana, desembarcará
esta semana en el Congreso con la intención de
promover su diploma, que ya recibió el aval de
la Justicia electoral. El cacique bussista fue
nominado para reemplazar al fallecido Carlos
Almirón, aunque le resta cumplir con el
trámite en la Legislatura, sin el cual
-advirtió Yoma- no se tratará el diploma
de Walter.
Antonio Domingo
Bussi terminó de destrabar la suplencia,
tras renunciar a la pretensión de sentarse en
esa banca y cederle la vacante a Walter.
El ex general había generado fuerte resistencia
en la Cámara alta, donde había nula
disposición a habilitarlo, luego del rechazo que
sufrió en Diputados.
Antes de probarse
el traje de senador, Walter deberá
esperar a que se archive la defenestración de Carlos
Mibelli, quien había sido postulado por un
sector de la UCR de Tucumán y hasta había
obtenido el respaldo mayoritario de la
Legislatura provincial, donde lo apoyó el
peronismo en una curiosa entente.
Mibelli y
sus promotores sostenían que el escaño
pertenecía al radicalismo y no a Fuerza
Republicana, razón por la cual avanzaron en su
intento. Sin embargo, su candidatura sólo
cosechó críticas del grueso de la Alianza,
tanto en el Noroeste como a nivel nacional. El
mismo Raúl Alfonsín lo desautorizó y
obligó a que se diera marcha atrás con la
entronización de Mibelli, cuyo pliego
llegó a la Comisión de Asuntos
Constitucionales, donde quedó congelado. El
titular partidario admitió que el lugar de Almirón
debía ser ocupado por un hombre de la propia
tropa. La única objeción, tácita, era que no
fuese Bussi.