Carlos Menem intentará
convalidar este miércoles la convocatoria a
internas para renovar la cúpula del PJ para
octubre, en lo que se convertirá en el primer
desafío concreto Carlos Ruckauf. Hasta ahora, las partes
enfrentadas sólo habían tomado posición en el
terreno testimonial. Ahora, Menem quiere medir
fuerzas y legitimar su título de mandamás del
justicialismo en las urnas. La actitud parece
arriesgada, ya que juega con adelantar el debate.
Menem tiene mandato hasta 2002 en este cargo.
Por esa razón, los voceros del ultramenemismo no
hablan abiertamente de la operación en marcha.
El ex presidente
encabezará las deliberaciones del Consejo
Nacional que se reunirá, a partir de las 10.30,
en la sede de la calle Matheu, con la excusa
de analizar la situación nacional y la interna
partidaria. Pero los sindicalistas Antonio
Cassia y José Luis Lingieri ya se
juramentaron a impulsar el llamado a comicios
domésticos, durante la reunión.
Los seguidores del
titular del Consejo confían en que dejaron pocos
detalles organizativos librados al azar. César
Arias se encargó de distribuir telegramas entre
los 110 integrantes. Según los cálculos
realizados por Eduardo Bauzá, 80 de
esos votos acompañarán la jugada del menemismo
y le permitirán -con holgura- hacer realidad los
deseos del riojano. Al menos, pasado mañana.
Además, tienen la
tranquilidad de que no conviven en ese cuerpo con
los damnificados directos.
Tanto Ruckauf
como Duhalde no forman parte de ese
órgano partidario. A cambio, prefirieron
atrincherarse en el Congreso peronista y
potenciar sus acciones.
Obviamente, allí
montarán la réplica a la movida de piezas
orquestada por el ex presidente, que -como ya es
un clásico- podría terminar dirimiéndose en
Tribunales.
El ex gobernador
bonaerense anticipó que llamará al Congreso
para la primavera y, por supuesto, recitó por
enésima su rosario de críticas a Menem y
compañía. Duhalde imagina que la salida más
próxima consiste en intervenir la cúpula
partidaria, con el apoyo de todos los mandatarios
provinciales.
El paso siguiente
-la renovación de autoridades- se dará en el
marco que pretende apurar el antecesor de Fernando
de la Rúa, el de la elección interna.
Para aguarle el
contraataque al cacique de Lomas de Zamora, Menem
espera que, además del pampeano Rubén Marín
-que suele ser fiel intérprete de sus
proyectos-, lo acompañen otros gobernadores en
la cumbre del Consejo y así lograr legitimidad
para la convocatoria anticipada.
La gran incógnita
es qué actitud adoptarán Carlos Reutemann,
Juan Carlos Romero (Salta) y el puntano Adolfo
Rodríguez Saa, quienes disponen de sillas en
la conducción. Casi con seguridad, Reutemann
faltará a la cita y habrá que ver qué hacen
sus colegas respecto de la propuesta menemista.
En los últimos encuentros, prefirieron asumir un
papel independiente del ex jefe de Estado, aunque
sin confrontar directamente con el riojano.
Ayer, el
gobernador de San Luis dio un indicio de qué
suerte puede correr la iniciativa menemista entre
los referentes del interior.
En diálogo
radial, afirmó que el ex presidente «ha
cumplido una excelente etapa para el
justicialismo, pero que prácticamente ha
finalizado», y sostuvo que a partir de ahora
debería adoptar un rol «como el de Raúl
Alfonsín en el radicalismo y ser un gran
consejero de su partido». Para eludir
cualquier interpretación que pudiera alinearlo
incondicionalmente con Ruckauf, descartó
que Menem abandone toda actividad partidaria, al
sostener que «la jubilación en la política
casi no existe, y no hay retiro voluntario».
La comparación
con Alfonsín quiso tomar forma de elogio.
«Hace 10 años, estaba desprestigiado y, sin
embargo, con una actitud prudente, actuando y
siendo protagonista, es hoy nuevamente un gran
dirigente de la UCR», subrayó Rodríguez
Saá, quien señaló que «en este sentido
tal vez haya que copiar modelos, y éste sea el
que tenga que seguir Menem».
Trascartón,
volvió a emprenderla contra su vecino, al
indicar que «en esta etapa debemos dedicarnos
a gobernar, a buscar la forma de reactivar
nuestras economías y lograr equilibrios
fiscales, y también buscar la forma de aliviar
la situación social de nuestro pueblo».
Respecto del PJ, coincidió con Duhalde.»No
hay en este momento -señaló-, ningún
dirigente que pueda abarcar a la inmensa mayoría
del peronismo, que está maduro y reclama hoy una
conducción colegiada, y encontremos alguien sin
nuchas aspiraciones a cargos políticos, como ser
candidato a la presidencia, y sea un gran
armonizador de tantas posiciones diferentes, pero
no antagónicas» dentro del partido.