Para muchos
contribuyen- tes, y sus contadores, la
medida directamente fue considerada como una
«estafa fiscal». Miles de aportantes al sistema
impositivo, especialmente los que se anotaron a
la última moratoria y blanquearon su situación
ante la DGI, podrían recibir citaciones en breve
si el Senado convierte en ley la derogación del
bloqueo fiscal, que aprobó Diputados dentro de
la ley antievasión. Esto es así porque la
nueva norma permitiría a la AFIP investigar para
atrás la situación fiscal de los
contribuyentes, aunque se verificara un
comportamiento perfecto en el último año. Y,
lógicamente, como surgirán diferencias entre la
última declaración y las anteriores (de lo
contrario no hubiera hecho falta presentarse a la
moratoria), la AFIP, de oficio, podrá pedir
explicaciones sobre esa diferencia. Para estos
casos se invierte la carga de la prueba y el
contribuyente deberá demostrar el incremento en
sus ingresos. Si el bloqueo siguiera existiendo,
esta situación se limitaría a la investigación
del último año presentado. Ahora el organismo
recaudador podrá investigar por completo la
situación impositiva de los contribuyentes de
los ejercicios 99, 98, 97,
96 y 95, además de controlar lo que
está sucediendo este mismo año.Blanco fácil
Hay más. Los
adherentes a la moratoria son ahora blanco fácil
de la AFIP, ya que están dentro de los
listados de cruzamiento de datos. Si además
éstos se atrasan en los pagos, serán alcanzados
por las inspecciones impositivas.
Durante el fin de
semana las opiniones sobre el tema fueron muchas.
Desde el PJ se acusa al gobierno de quebrar la
confianza de los contribuyentes que mejoraron su
situación fiscal ante el Estado: «Esto es un
disparate porque transfiere la ineficiencia de la
DGI a los contribuyentes. Además, para la
AFIP intimarlos será muy fácil. Como la Ley de
Procedimientos Fiscales le permite trabajar de
oficio, sin hacer inspección, los agentes pueden
verificar la diferencia en las declaraciones y
mandar una intimación que dirá mas o menos:
Se ha detectado una diferencia entre lo que
usted declaró y nuestra presunción. Así,
el que empezó a pagar 100, porque se blanqueó,
cuando antes pagaba cincuenta, deberá
presentarse, por lo menos, a aclarar su
situación», decía ayer el peronista Oscar
Lamberto.
Lo cierto es que
durante la sesión del jueves pasado hubo varias
negociaciones para modificar el artículo que
derogó el bloqueo fiscal entre el peronismo, el
demócrata Carlos Balter y la Alianza.
El esfuerzo
central fue para convencer, aunque sin éxito, al
radical Raúl Baglini, presidente de la
Comisión de Presupuesto y Hacienda, de derogar
el bloqueo fiscal pero hacia el futuro, es
decir sin afectar a quienes, amparándose en esa
promesa del Estado, ya se presentaron a blanquear
su situación, confiados en que no se los
investigaría hacia atrás a menos que
mintieran en sus nuevas declaraciones. Pero el
oficialismo no quiso aceptar modificaciones.
Modificación
«Creemos que
hubiera sido mejor que siguiera el bloqueo.
Quizás se podría haber incluido alguna
modificación, pero la medida podría haber
continuado. El problema que vio el gobierno en
esto es que la DGI, con la cantidad de gente que
tiene y la mecánica existente, sólo puede hacer
una inspección a cada contribuyente cada cinco
años. Entonces, si se bloquea, también es dar
otra chance para evadir», decía ayer Balter,
mendocino al igual que Baglini y que se ha hecho
famoso en las últimas dos sesiones por debatir
alegremente con el radical y lanzarse algunas
púas en sus discursos, cuando los diputados que
los rodean saben que son compadres y hasta
compartieron armario cuando cursaron juntos el
Liceo Militar en Mendoza.
Pero ninguna de
estas quejas se acerca a la preocupación que hoy
tienen los contadores que animaron a sus clientes
a presentarse a la última moratoria, sin saber
que por esa acción quedarían a riesgo de ser
investigados por la DGI.
En privado algunos
contadores protestaban el fin de semana: «Una
de las grandes quejas es que dieron una
protección y ahora la sacan. Habrá que ver qué
es lo que pasa ahora con los años pasados. Uno
se presentaba a la moratoria pensando que
mejoraba su posición frente al fisco en el
último año. Pero viene el gobierno y le dice:
Ahora que ya lo hizo le reviso los años
para atrás a ver dónde mejoró su
posición. Además, puede haber problemas
judiciales. Los contribuyentes estaban protegidos
por un paraguas que se rompía si la DGI
descubría una diferencia mayor a 5% en la
declaración. Entonces sí funcionaban los años
para atrás. No parece lo más adecuado cambiar
las reglas de juego ahora», decían ayer con
amargura.