Buenos Aires - Sólo queda un
murmullo de las voces que lo juraban fuera del
gobierno. Pero para Jorge Sarghini,
ministro de Economía bonaerense, no son días
calmos. Con la recaudación desinflada y escuetos
márgenes de suba, debe evitar que el gasto se
dispare como ocurrió en 1999.Confía bajar 700 millones
de pesos el déficit de este año, sin tener que
podar -como ordenó Carlos Ruckauf- los fondos
para políticas sociales ni los sueldos de la
administración pública. De todos modos, dice,
en la provincia no queda resto para ajustar.
Periodista:
¿Cómo califica la provincia respecto de la
Nación?
Jorge Sarghini:
No se puede evaluar sin medir qué ocurre a
nivel país. Igual tomamos precauciones:
achicamos el presupuesto y este año el déficit
será de 700 millones de pesos menos que el del
99. Paralelamente, aunque marcando
diferencias -como con el impuestazo-, ayudamos al
presidente De la Rúa.
P.: Si la
economía crece 3 puntos, ¿podrá cumplir con lo
previsto?
J.S.:
Primero: un crecimiento de 3 por ciento es una
proyección... posible.
P.: Piensa que
no se va a llegar a ese número.
J.S.: Está
dentro de las posibilidades pero puede que no se
llegue.
P.: Entonces,
¿Buenos Aires terminará el año con el déficit
estimado o se disparará?
J.S.: El
previsto es de casi 1.300 millones de pesos y
está dentro de los cálculos. En caso de
movimientos imprevisibles, igual tenemos una
herramienta, la programación presupuestaria,
para reducir el gasto.
P.: Pero hay
margen para hacer más ajuste.
J.S.: No
para hacer un ajuste de shock, pero se puede
trabajar en la sintonía fina y reducir un poco
más las erogaciones.
P.: Siempre sin
tocar el tema salarial.
J.S.:
Claro.
P.: No es
peligroso que la mitad del presupuesto provincial
lo absorban los costos laborales.
J.S.: No.
Las provincias prestan servicios que requieren de
alta ocupación de personal, como educación y
seguridad. Y si establecemos la relación
empleados públicos por habitantes, Buenos Aires
está en el nivel más bajo: tenemos 21 empleados
cada 1.000 habitantes y el promedio del resto de
las provincias es 62 cada 1.000 habitantes.
P.: No es
«aprovecharse» comparar con otras provincias
teniendo en cuenta las dimensiones y la actividad
de Buenos Aires.
J.S.: Son
parámetros. Tenemos muy en claro que las
provincias que tienen más actividad deben
«subsidiar» a las provincias con problemas. De
hecho, los bonaerenses aportamos 40 por ciento de
los impuestos que recauda la Nación y sólo
recibimos 12 por ciento.
P.: Es decir: en
la provincia no sobra personal.
J.S.: No.
Puede ser que en algunas oficinas sobre algún
empleado, pero, por el contrario, tendríamos que
tener más policías y más maestros y, por
cuestiones presupuestarias, no podemos.
P.: Quedó
pendiente una reforma del Estado en Buenos Aires.
J.S.: Sí.
Acá, como en el resto del país, las reformas
quedaron a mitad de camino. Están pendientes las
reformas de segunda generación que apuntan a
mejorar la eficiencia, romper la burocratización
y, entre otras cosas, aumentar el control interno
y sobre las empresas privadas.
P.: ¿Una reforma
del Estado no implica desprenderse de personal?
J.S.: No es
así. Como le decía, los servicios que prestamos
requieren de gran presencia humana que no se
puede reemplazar por tecnología. Si la
matrícula de alumnos aumenta hay que poner más
maestros; no hay otra alternativa. La reforma
debe pasar por otro lado.
P.: La Nación
piensa distinto. ¿Había otra alternativa que
recortar por donde se recortó?
J.S.: Primero
aclaremos un punto: acá no hay una cuestión
maniquea de estar en contra o a favor del recorte
de gastos, de buscar o no el equilibrio fiscal.
Yo quiero equilibrio fiscal pero hay diferencias
sobre cómo se hace: estamos a favor de achicar
estructuras, rebajar las jubilaciones de
privilegio, pero no de recortar salarios, porque
puede agravar la recesión.
P.: No es una
receta nueva.
J.S.: Lamentablemente,
no. Y, haciendo economía fáctica, vemos que no
le dio resultado antes a, entre otros, Roque
Fernández; ocurre cuando se aumenta la presión
tributaria. Hay que dejar de escuchar a los que
hacen las cuentas, para buscar otras soluciones
que no pasen, siempre, por recortar salarios.
P.: ¿Buenos Aires
puede ser un ejemplo para imitar?
J.S.: Son
distintos niveles. Pero yo desafío a discutir,
por nombrar un área, cómo se usa el gasto en
educación de la provincia con la Nación.
Entrevista
de Pablo Ibáñez