Buenos Aires - Carlos
Federico Ruckauf reeditó la crítica feroz
contra la política económica nacional pero sin
rozar la sombra presidencial. El Fondo Monetario
Internacional (FMI) comete «un error de
diagnóstico: cree que el problema central de la
Argentina es el déficit fiscal», castigó.La frase resonó certera en
la tenida que el gobernador mantuvo ayer con
Teresa Ter Minassian, mandamás del equipo
emisario del FMI.
En rigor, no sólo
el Fondo concibe que la prioridad uno es cerrar
el desajuste fiscal, sino que es el criterio que
concibe el propio De la Rúa. De hecho, el duro
recorte -eminentemente salarial- que ordenó al
gasto nacional no tiene otro objetivo que
equilibrar las cuentas.
Y lo dejó en
claro. El FMI «tiene un error de diagnóstico
que lamentablemente también tiene el ministro de
Economía de la Nación», José Luis Machinea,
dijo Ruckauf que no agota empellones contra el
jefe de Hacienda a quien hasta comparó con Roque
Fernández.
Negativas
Frente a Ter
Minassian y el jefe de la misión del Fondo en la
Argentina, Thomas Reichman, Ruckauf -que estuvo
con el ministro de Economía, Jorge Sarghini, el
titular del Provincia, Ricardo Gutiérrez, y su
canciller Diego Guelar- abundó en negativas al
ajuste nacional.
Durante un
diálogo fuerte y firme con los emisarios del
FMI, Ruckauf entregó un documento donde
cuestiona, sin compasión, el plan De la
Rúa-Machinea:
Señala que bajar
los salarios estatales es una «torpeza
económica», es «injusto» y «enfría» más
la economía.
Tilda de
«absurda» la propuesta de Machinea -avalada por
el Presidente- de eliminar la prestación básica
universal de los jubilados y bajar la edad de
jubilación de las mujeres porque implica
«bloquear» puestos de trabajo.
Hizo además
objeciones al método del Fondo:
El FMI «se
equivoca si propone o avala» medidas que atentan
contra la reactivación económica como, presumen
en La Plata, es el ajuste.
El país necesita
«comprensión internacional» dando «margen de
maniobra» mediante los plazos anuales fijados
por el FMI.
Es un «error»
poner el equilibrio fiscal como objetivo
inmediato porque éste debe ser consecuencia de
la reactivación económica.
Pidió además
aumentar la presión impositiva sobre el ingreso
de «bienes terminados» -que son «competencia
desleal para los empresarios y los trabajadores
locales»- para aumentar la recaudación.
En la mesa de la
sede capitalina del Banco Provincia, arrimó una
alternativa: «Recuperando 20 por ciento de los
24 millones de dólares que se evaden al año
cumplidos las exigencias del FMI», desglosó
Ruckauf cosechando, por primera vez en la charla,
un asentimiento de los enviados financieros.
Fue una cita a
«cara de perro» a la que Ruckauf no quiso o no
pudo negarse. La misión le pidió un encuentro
para saber qué opinaba de la situación
nacional. Ruckauf marcó su postura y la dejó en
claro: «Hay una diferencia de diagnóstico muy
fuerte entre el FMI y yo», cerró.
Ter Minassian no
se fue conforme. De arranque le molestó la
actitud del gobernador que ordenó a su
ceremonial que ubiquen en línea a los visitantes
para que, como un rey a sus súbditos, Ruckauf
los salude seriamente, pero sin halagos.