Escribe Carlos Fontana
Lunes con cierta
resaca en la cabeza de varios mercados, al menos
los regionales emergentes, actuando de modo
disperso y sin
demasiada correlación en
cuanto a márgenes, aunque sí con parecidos
síntomas: una imperiosa necesidad de hacer la
debida digestión en el cuerpo accionario,
detrás de una comilona que tensó las marcas al
rojo vivo en la semana anterior. Y por aquí, un
Merval que en tres saltos había vuelto y hasta
quebrado los 500 vio ayer una plaza más
concurrida en vendedores, dispuestos a hacer la
utilidad sin miramientos.
De todos modos,
bastante bien graduado el ataque de los «osos»,
irrumpieron aunque sin buscar con salvajismos y
sin hacer tambalear la suba anterior. El 1,2 por
ciento de retroceso fue un precio bastante
módico, ante subas anteriores que -en una sola
rueda- hasta habían logrado 6 por ciento de
aumento.
· Ritmo
prolijo
Con 30 millones de
pesos de efectivo, de los cuales unos 2 millones
de pesos fueron para certificados, la base de
negocios se mantuvo sin cerrar demasiado las
salidas y permitiendo el intercambio fluido.
Siempre con el
mismo rumbo, se fue dilatando el porcentual,
quedando al cierre bastante cerca del mínimo,
sin demasiadas notas altisonantes. Un día
normal, que puso meseta a la recuperación.