Madrid (EFE, Reuters, AFP)- Miles
de españoles condenaron ayer en silencio el
asesinato a manos de ETA del concejal vasco del
Partido Popular (PP) Jesús María Pedrosa, al
tiempo que crecieron los llamados a los
nacionalistas moderados para que rompan sus
relaciones con la banda terrorista y su brazo
político.Al mediodía, frente a las
alcaldías y las instituciones de España, miles
de personas se concentraron para repudiar el
atentado contra Pedrosa, de 57 años, muerto el
domingo de un disparo en la nuca en la localidad
de Durango, de la que era concejal por el PP. En
ese pueblo de la provincia vasca de Vizcaya, su
viuda y sus dos hijas participaron en la
concentración silenciosa que tuvo lugar frente a
la municipalidad, donde está instalada la
capilla ardiente de Pedrosa, el séptimo concejal
del PP asesinado por ETA en los últimos cinco
años y la quinta víctima desde la ruptura de la
tregua.
Nuevos
llamamientos
A las muestras de
repulsa se unió el príncipe Felipe,
quien en la ciudad de Zaragoza rindió homenaje
«a quienes con riesgo cierto de su vida, están
día a día defendiendo la libertad y la
convivencia en el País Vasco». Un día después
de que el PP y el Partido Socialista Obrero
Español (PSOE) pidieran sin éxito a los
nacionalistas vascos moderados que rompan sus
vínculos con ETA y su brazo político, la
coalición Herri Batasuna (HB), los llamados en
el mismo sentido se repitieron.
El ministro del
Interior, Jaime Mayor Oreja, opinó en
declaraciones a una emisora local que «lo
perturbador no sólo es el atentado, sino que hay
un partido en el gobierno que tiene un pacto con
ETA», lo que es «un disparate, y no se trata de
animadversión hacia el nacionalismo».
Mayor Oreja
aludía al Partido Nacionalista Vasco (PNV), que
gobierna en el País Vasco con la colaboración
de Eusko Alkartasuna (EA), partidos ambos que
mantienen relaciones en los ayuntamientos de la
región con HB, único grupo político que no ha
condenado hasta ahora ninguno de los atentados de
ETA.
Condena
internacional
En un gesto para
calmar las exigencias en ese sentido, el
presidente del gobierno vasco, Juan José
Ibarretxe, acudió junto al presidente del
gobierno español José María Aznar al
funeral de Pedrosa.
El gobierno de
Estados Unidos y la Comisión Europea también
condenaron enérgicamente el asesinato del
concejal.
«Estados Unidos
condena enérgicamente y denuncia a los
responsables del cobarde asesinato», dijo el
portavoz del departamento de Estado Phil
Reeker. «Llamamos a ETA a renunciar a la
violencia y al terrorismo, que han cobrado
inútilmente tantas vidas durante tantos años.
El pueblo de España, incluyendo una mayoría en
el País Vasco, demostró claramente que los
españoles no toleran esos actos de violencia»,
agregó.
La banda
terrorista vasca, que ha asesinado a unas 800
personas en las últimas tres décadas, anunció
en diciembre pasado la ruptura del alto el fuego
que mantenía desde setiembre de 1998.