Espectáculos
Una "Fantasia" por siglo: continúa un clásico Disney

El programa de la nueva versión

Adriana Varela sigue imitando a Goyeneche

Adriana Varela sigue imitando a Goyeneche

Presentación de «Cuando el río suena». Actuación de A. Varela (canto). Con H. Avilano (guitarra), B. Baraj (saxo, flauta), W. Castro (bandoneón), R. García (percusión uruguaya), M. Ibarburu (batería), M. Torres (bajo), J. Vat (saxo, flauta), Quebracho (bombo), A. Balvis (voz, coros), J. Varela (coros), R. Varela (coros) y M. Macri (piano, dirección). (La Trastienda, 3 y 4 de junio; repite del 9 al 11/6.)

Escribe Ricardo Saltón

En pocos años de carrera, Adriana Varela se convirtió en una cantante renombrada en el ambiente de la música popular argentina. Prohijada por Roberto Goyeneche, fue escuchada por otros tangueros y aceptada y rechazada por igual. Sin tener historia personal en el tango, se acercó al género de la mano del «Polaco», y aun con mucha timidez grabó un primer álbum que no ha podido superar.


En su último disco, más variado, trató de despegarse de su maestro Goyeneche, pero Adriana Varela en escena insiste en imitarlo.
El problema posterior fue que se convenció -y algunos han colaborado en esa cuestión- de que era la cantante del momento, que venía para continuar la obra de Goyeneche, que era el punto de encuentro entre los mayores y los jóvenes, o que su pasado más emparentado con el rock le permitía proponer un tango nuevo.

Así, por exceso de vanidad o por falta de autocrítica, desperdició un talento potencial muy grande y una voz potente y naturalmente expresiva que le viene muy bien al tango. Se llenó de clichés, copió al Polaco -que sabía de esto como nadie- en su camino de vuelta y se quedó en la cáscara; tomó su repertorio y su fraseo, olvidándose de cómo y por qué había llegado el desaparecido cantor a ese lugar. Su último trabajo -«Cuando el río suena», producido por el uruguayo Jaime Roos- la sacó en buena medida y afortunadamente de ese lugar.

Fue su productor el que supo aprovechar al máximo todas sus posibilidades. Allí cantó murgas, candombes, milongas y varios tangos de ambas orillas, y por momentos volvió a ser la mejor Adriana Varela, la más auténtica, la menos estereotipada. Pero el show en vivo de presentación del álbum la devolvió a su lugar más convencional. Acompañada por una banda numerosa integrada por músicos argentinos y uruguayos, con un repertorio fundamentalmente centrado en el tango -están todos los temas del disco pero también unos cuantos de su repertorio más habitual-, lo mejor llegó de la mano de los títulos más nuevos para ella y en los temas no tangueros. En el repertorio goyenecheano -curiosamente, el más festejado por la gente- volvieron a aparecer sus clichés, sus «fraseos» exacerbados y carentes de fondo; en definitiva, su copia deslucida del maestro.

 
Editorial Amfin © 1999 - All Right Reserved