Más allá de la crisis interna por
la cabeza de la Administración Federal de
Ingresos Públicos (AFIP), la plana intermedia
del organismo recaudador continuó tomando
decisiones. Esta semana se ampliaría el plan
de pagos complementario a la moratoria
impositiva, incluyendo las deudas de los
contribuyentes hasta abril y mayo.Por otro lado, hoy y
mañana los inspectores de impositiva de todo el
país, junto con los del Ministerio de Trabajo,
concretarían el último operativo de
fiscalización de la era Carlos Silvani. Esta
vez se controlará la existencia de trabajadores
en negro en medianas y grandes empresas del
país, seleccionadas con los criterios de
Impositiva. Ayer apareció también la versión
que el lugar de director de la DGI podría ser
ocupado por el actual secretario Legal y
Técnico de la Presidencia, Héctor Rodríguez.
Tranquilidad
Mientras todo esto
se planifica, Carlos Silvani ayer tuvo uno
de sus días más tranquilos desde que asumió en
la AFIP. Convencido mentalmente de su salida, y
llamado personalmente a silencio, ayer
permaneció casi toda la jornada en su despacho y
sólo interrumpió su rutina almorzando con la
cúpula del organismo. Hubo igualmente dos
momentos importantes: cuando a la mañana y
por la tarde habló telefónicamente con Fernando
de la Rúa. En la primera comunicación la
conversación se concentró en las
recomendaciones del hasta ayer todavía jefe de
la AFIP sobre las demoras de las causas por
evasión demoradas en la Justicia.
Algún efecto tuvo
la charla, ya que minutos después el Presidente
declaró que «hace falta una acción más
efectiva y enérgica de la Justicia» en la
lucha contra la evasión y por enésima vez
llamó, sin mencionarlos, a los funcionarios de
su gobierno, comenzando por su vicepresidente que
reclaman el urgente abandono de Silvani de la
conducción de la AFIP. De la Rúa nuevamente
habló sobre que el titular de la AFIP «va a
continuar al frente con todas las potestades
hasta que haya quien lo reemplace». Aclaró
además que José Luis Machinea le
elevará la propuesta sobre el reemplazante de
Silvani hoy cuando regrese de su viaje a Nueva
York. Completó la idea elogiando nuevamente a
Silvani al señalar que «ha sido muy solidario
con el Presidente y continúa en funciones
mientras yo se lo pida».
Destino
A la tarde hubo
una segunda comunicación telefónica entre
ambos, pero de contenido más diplomático.
Simplemente ambos hombres se dedicaron a comentar
las declaraciones de la mañana y a dibujar el
destino de Silvani luego de su partida de la AFIP
(que podría acelerarse para antes del fin de
semana). El titular de la AFIP confirmó que se
instalará en Argentina y que llevará adelante
programas de investigación del Fondo Monetario
Internacional y del Banco Mundial en los países
del Mercosur. Quedó en el aire la posibilidad
que dentro de unos meses Silvani se pueda
convertir en una especie de consultor privado de
De la Rúa sobre temas puntuales.
Más allá de las
conversaciones entre el Presidente y el
renunciado, ayer se terminaron de definir las que
probablemente sean las últimas medidas de
Silvani al frente de la AFIP. La más
importante es la ampliación en dos meses del
plan de pagos que acompaña a la moratoria
impositiva que vence entre el 20 y el 21 de
junio.
Como este llamado
abarca deudas hasta octubre del 99, la AFIP
habría implementado un plan de cuotas para los
contribuyentes que no estén al día entre los
meses de octubre y marzo. Como hubo una prórroga
en el llamado, pasando de mayo a junio, se
considera una nueva ventaja incluir también a
los morosos de abril y mayo. Unicamente quedaría
afuera junio. Este plan contaría con un máximo
de nueve cuotas y se aplicaría un interés
máximo de 13,5% anual.
El segundo
proyecto que concentró ayer la atención de
Silvani fue el lanzamiento del que sería su
último operativo de fiscalización al frente de
la AFIP. Se trata de una acción conjunta
entre Impositiva y Trabajo, y se concentrará en
inspeccionar en medianas y grandes empresas de
todo el país la existencia de personal en negro.
Este operativo forma parte de los planes del
gobierno luego de la reglamentación de la
reforma laboral que fue presentada por la cartera
de Alberto Flamarique la semana pasada. No tiene
como intención definitiva sancionar a las
empresas infractoras sino más bien obligarlas a
que los trabajadores que estén en negro se
incorporen con los contratos que impone la nueva
ley.