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Buenos Aires se conmovió el año pasado
con la visita de GREGORY HOPKINS dirigiendo
a THE GREAT VOICES OF GOSPEL, uno de los
Coros Gospel más importante de Estados Unidos.
La breve gira, que debido a compromisos internacionales pudo
realizar el Coro, alcanzó para que Chile,
Uruguay y fundamentalmente Argentina
pudieran asombrarse y disfrutar con la espiritualidad y emoción
que trasmite el Gospel, género musical ancestral y
universal que inunda el corazón de quien lo escucha.
En Buenos Aires, tres (3) funciones agotadas en el Luna
Park, marcaron al público para siempre, público
que después de dos horas de canciones ovacionó
y obligo a GREGORY HOPKINS y su Coro a realizar
bises por más de media hora.
Agosto y Septiembre son
los meses elegidos este año para el regreso siempre
esperado de este extraordinario artista, y GREGORY
HOPKINS nos sorprende una vez más trayendo
a THE GREAT VOICES OF GOSPEL, un extraordinario
ensamble vocal que una vez por año deja el Harlem
para hacer vibrar a toda Sudamérica.
Previo a su salida desde Estados Unidos, GREGORY
HOPKINS será uno de los directores del Congreso
Nacional de Coros Gospel que se realizará
entre el 4 y el 8 de Agosto en Nueva York.
El programa de este año para Sudamérica incluye
los grandes clásicos del Negro Spiritual y
del Gospel, y festejando su cuarto año consecutivo
de gira por Argentina, THE GREAT VOICES OF GOSPEL
han preparado un repertorio excepcional que recorrerá
con su vibrante estilo desde Handel hasta Los Beatles.
• Gregory Hopkins (Director)
Gregory Hopkins, tenor, cursó en
el Temple University y el Curtis
Institute of Music de Filadelfia, su ciudad natal.
Obtuvo, entre otros, los primeros premios en los concursos
de canto “Verdi” e Internacional
de Mantua.
Cantó el Réquiem, eI Vespri
Siciliani de Verdi, la 9na.
Sinfonía de Beethoven con The Baltimore
Sinphony entre otras orquestas, en Madison,
Alaska, New York, Chicago,
Honolulu (Hawai), etc.
Otras performances operísticas incluyen: La
donna del lago (Arizona Opera), Turandot
(New York City Opera), Tremonisha (Birmingham
Opera), Idomeneo (Ginebra, Suiza), La
Traviata, Nabucco, Madame
Butterfly, Aída (Opera Ebony).
Cantó también de Undine Moore, “Escenas
en la vida de un mártir” con la Philadelphia
Orchestra y Baltimore Simphony.
Y recientemente, Carmina Burana con la Colorado
Simphony.
Participó en la grabación de Mañana
azul y Absorto en las estrellas de Kurt Weill,
y en una colección de Negro Spirituals para Nexos Records.
Además de ejercer como ministro de música
de la Convent Avenue Baptist Church, es profesor
de canto en la Universidad Morgan (Baltimore,
Maryland).

• Great Voices of Gospel,
Inspirational Ensemble
Fue fundado en 1982 por Juanita David, bajo la guía
pastoral del Reverendo M. L. Wilson, constituyendo un paso
intermedio entre el coro juvenil y los coros de adultos. Es
vocacional, y se compone de aproximadamente veinticinco integrantes.
Su director es el ministro de música Gregory
Hopkins.
El coro canta regularmente en los servicios religiosos y
en audiciones radiales.
Ha actuado en las más importantes salas de concierto
e iglesias de New York, incluyendo el Carnegie Hall, el Jacob
Javits Convention Center, y la Catedral de St. Paul.
Su repertorio abarca desde Haendel hasta el Negro Spirituals,
Gospel y jazz sacro.

Los Negro Spirituals son canciones religiosas
originarias del sur americano, derivan de experiencias en
comunidades rurales y de la vida de los esclavos en las plantaciones,
donde se cantaba el Negro Spiritual que reflejaba las duras
condiciones de esa época.
Tiene una cadencia lenta, intensa y melancólica, su
carácter es primario y ancestral, y las letras basadas
en temas del Antiguo y Nuevo Testamento mezclaban su nueva
fe, su pesar, su humor y también los mensajes cifrados
de intrigas, escapes y motines.
Es un producto de las primeras generaciones de esclavos nacidos
en suelo americano. Su desarrollo en el tiempo va del fin
del período colonial a la Guerra Civil Norteamericana
y reconocen como un punto de origen los himnos de las iglesias
Protestantes de los blancos. La canción/ himno es un
elemento central de las ceremonias protestantes de blancos
y negros, donde estos asistían a servicios religiosos
promovidos o tolerados por los blancos según los casos,
o celebrados clandestinamente donde la tradición musical
de los himnos protestantes se empieza a llenar de otras armonías,
basadas en ritmos, golpes de palmas o de pies en el piso,
gritos e improvisaciones, avanzando en una dirección
de raíz netamente africana.
Para los negros americanos de los siglos XVIII y XIX, en
su gran mayoría esclavos analfabetos, estas canciones
creadas colectivamente, reformuladas una y otra vez en el
proceso de transmisión, era un recurso para recuperar
y mantener la memoria del continente perdido, pero era, por
sobre todo, la forma de comunicación, la manera fluida
de intentar fijar historias, mitos y leyendas. También
reflejan el esfuerzo de “cristianizar” sus prácticas
rituales ancestrales a modo de inserción en el nuevo
contexto cultural.
Para quienes toda posesión es básicamente negada,
una tradición musical, no material, se convierte en
el modo de transmitir y conservar contenidos, aunque de forma
inestable y precaria. Así deviene la forma cultural
por excelencia de los negros de Estados Unidos.
En el sur, la esclavitud no se abolió hasta fines
de la Guerra de Secesión (1865), la agricultura de
mano de obra intensiva ocupaba un lugar central en la economía
del sur, y en el norte, en cambio, aunque la fecha no es la
misma de estado a estado, en 1824 ya no quedaban estados esclavistas.
Todo esto origina una clara diferenciación en la experiencia
vital de los negros en ambos contextos. A partir del fin de
la Guerra Civil, en el período llamado de Reconstrucción,
los negros americanos van ganando acceso a mejores oportunidades
y a una educación, comienza también un fenómeno
migratorio hacia las ciudades del norte, proceso que se intensifica
con la instauración de la segregación formal
en los estados del sur hacia el fin de siglo.
La música Gospel, también
religiosa (Gospel es Evangelio en inglés), refleja
la experiencia de los negros en las ciudades del norte. El
Gospel es un producto de las primeras décadas del siglo
XX, del período de conformación de las ciudades
modernas. La velocidad y el clamor urbano se refleja en su
ritmo sincopado, y aunque deriva del Spiritual y de otras
formas musicales del siglo XIX, es por 1900 que toma forma
y empieza a ganarse un lugar en las iglesias Pentecostales.
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